Imaginen una sala de juego donde no se puede caminar entre las mesas, o donde al atardecer la cantidad de zancudos es tal que obliga a detener una partida para ubicarla en otro lugar, como le paso a nuestro jugador Anthony Toro, quien ya estaba en problemas de tiempo.
Me lo creerian? yo sé que cuesta imaginarselo... pero lo vivimos. Sin teléfono ni internet hasta ayer. Enclaustrados en una base militar donde todo es prohibido, salir en pantaloneta del cuarto o en chancletas. Para tener una sala digna los delegados de Costa Rica y el Salvador propusimos no jugar más el torneo hasta no tener un lugar descente, propuesta que fue aceptada UNANIMEMENTE!.
En lo ajedrecístico lamentable mente hemos tenido una actuación desteñida en las dos ramas. Y no estoy poniendo escusas, las condiciones son las mismas para todos. Simplemente casi todos nuestros jugadores y jugadoras tienen mucho más ajedrez que el exibido aquí. Personalmente creo que el factor mental, nuestro tradicional punto débil, habrá que trabajarlo con más fuerza en el futuro.
Por ahora me despido, espero poder contarles una historia más alegre mañana y pasado mañana, cuando juguemos el blitz y el activo.
Stanley Gómez Huertas
Delegado de Ajedrez por Costa Rica


